FIN DE VACACIONES

Se han terminado las vacaciones para muchos, quizás algunos estén apurando los últimos días y a lo peor algunos no han empezado ni las empezarán.

Un amigo colega, hace unos días publicó en su muro de Facebook una foto muy sugerente, es posible que dirigida a aquellos que sufren la famosa ‘depresión post-vacacional’, por cierto que hace años no existía y mucho me equivoco o no volverá a existir, la frase decía algo así como “se acaba agosto…. y empieza septiembre, que seáis muy felices” y todo ello con una foto en la que lucía un ‘Gin Tonic’ en su mano y perfectamente servido.

Son días de inventario de singladuras, millas recorridas, fondeos en las calas, las siempre caras pernoctaciones en los puertos de baleares, las tormentas de verano superadas, etc.

Los que en agosto hemos tenido que quedarnos y hemos sido muchos, demasiados; asistimos asombrados no se qué día de no sé cual telediario a una acción de la guardia civil del mar, que en un principio podría haber sido un ejercicio de entrenamiento o simulacro a no ser porque el objetivo de esta persecución y digo persecución porque no se me ocurre otra manera de calificarla, era de carne y hueso, tiene nombre y apellidos y es un jubilado de Valencia.

La noticia e imagen consistía en como una patrullera de este benemérito cuerpo, da el alto a una pequeña embarcación con este patrón al mando y una tripulación de 2 o 3 sobrinos, manejando un par de cañas de pescar a los que el propietario trataba de enseñarles su manejo. Cuál no sería su asombro al ver que se dirigen a la embarcación e interrumpiendo su diversión, la patrullera, con cámara a bordo para dejar constancia de su eficacia contra los infractores de la Ley o presuntos delincuentes, se acercan y le solicitan toda clase de documentación, documentación que es entregada en el acto y en toda regla, pero la cosa no acaba ahí a continuación y bajo la atenta mirada de una autoridad (no puedo precisar la graduación pero presumo que con despacho en Madrid) que no pierde detalle de la ‘acción’ le solicitan el equipo de bengalas reglamentarias y sorpresa, están caducadas de hace 9 días “ya te hemos pillado”.

El patrón manifiesta haberlas comprado y que las ha olvidado en el coche que está aparcado en el Club Náutico, puede ir a por ellas y presentarlas de inmediato, a lo que la autoridad responde que la obligación es llevarlas a bordo y en plena noticia en televisión en la cadena nacional que la dio, indica que esta infracción puede suponer una sanción de hasta 3.000€.

No voy a opinar al respecto que cada uno saque sus propias conclusiones.

Otro día entraré por si alguien no se ha enterado de la nueva ocurrencia del Gobierno Valenciano, respecto de las licencias de pesca deportiva sobre embarcación. Seguro que la mayoría terminaremos siendo delincuentes, ni siquiera presuntos.

Como dice mi amigo, empieza septiembre no penséis en todo eso y sed felices y sobre todo salir al mar todo lo que podáis mientras os dejen

Y tened cuidado ahí fuera………………………

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